
¿Sientes que tu mente va a mil por hora y tu cuerpo está exhausto?
Ese estado de alerta constante no es tu culpa, es tu sistema nervioso intentando protegerte del exceso de estímulos. Cuando la ansiedad o el agotamiento nos desbordan, perdemos la conexión con nuestro propio cuerpo. Desde la psiconeuroinmunología sabemos que recuperar esa calma empieza por una práctica sencilla pero profunda: la interocepción.
Hoy quiero enseñarte la Técnica del Anclaje Sensorial, diseñada para enviarle a tu cerebro la señal de que estás a salvo.
Encuentra un lugar tranquilo, siéntate y cierra los ojos. Pon una mano sobre tu pecho y la otra sobre tu abdomen. Inhala suavemente contando hasta cuatro, sintiendo cómo se expande tu abdomen, y exhala lentamente contando hasta seis.
Ahora, lleva tu atención al interior de tu cuerpo. No intentes cambiar nada, solo observa. Siente el latido de tu corazón bajo tu mano. Nota la temperatura del aire al entrar por tu nariz. Si viene un pensamiento de angustia, imagínalo como una hoja llevada por un río y vuelve a la sensación física de tus manos sobre tu cuerpo.
Este simple acto de atención plena interna regula el nervio vago y reduce los niveles de cortisol, devolviendo la armonía a tus células y a tus emociones. Practica esto por cinco minutos cuando sientas que el mundo te abruma. Tu cuerpo tiene una sabiduría infinita para sanar, solo debes darle el espacio para hacerlo.
☀️ Feliz viaje de auto descubrimiento y despertar.
🙏Gracias, 🙏gracias, 🙏gracias, Namaste, @dinopierini
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