Mikao Usui

Mikao Usui nació el 15 de agosto del primer año de la Era Keio, en el año 1865. Un momento histórico donde Japón abrió sus puertas, tras 256 años de aislamiento, iniciando su vertiginosa transición del feudalismo al modernismo

En el año 1867 el Emperador Meiji ascendió al trono, dando comienzo así a la Era Meiji. En más o menos 50 años pasó a ser un país moderno, industrial y occidentalizado. No obstante, esta violenta transición dejó huella en el pueblo japonés, que quedó emocional y psíquicamente desorientado. En las eras de Meiji, Taisho y a comienzos de la Showa, se produjo una eclosión de terapias alternativas (naturales), de movimientos espirituales y la aparición de numerosos maestros espirituales, filósofos y terapeutas.

Mikao Usui 臼井甕男

La versión oficial de su biografía se encuentra en el texto de su lápida conmemorativa erigida junto a su tumba y que se titula: «Memorial a las contribuciones y las virtudes de Usui Sensei». Fue donada por sus alumnos dos años después de su muerte.

Usui sensei nació en la Villa de Taniai, en la Prefectura de Gifu situada en la Región de Chūbu, en el centro de Japón. Su abuelo tenía una bodega de sake llamada Keisen. Su nombre, Mikao, está relacionado con esto: mika (甕) es un ideograma chino que significa «barril». Su padre tenía en el pueblo una tienda equivalente a nuestras droguerías. No era una familia acomodada económicamente, ya que en su lápida conmemorativa hay una mención a las dificultades económicas que pasaron. Se casó con Sadako Suzuki y tuvieron un hijo y una hija. Su hijo se llamó Fuji y heredó el apellido familiar Usui.

Usui sensei fue hombre de fuerte complexión física y de carácter prudente y gentil. No contamos con un detallado registro sobre su vida. Sabemos que de muy joven estudió en una «Terakoya» (寺子屋), una academia privada dirigida por personas con variados conocimientos. Al cumplir los doce años de edad ya había asimilado todo lo que podía aprender en este tipo de instituciones. Dio muestras de ser muy aventajado intelectualmente y decidió marcharse de su pueblo para seguir con su formación de manera autodidacta, viajando y trabajando a lo largo y ancho de Japón. La única huella que dejó en su pueblo natal es su nombre, junto al de su padre y sus dos hermanos, en la puerta torii del templo sintoísta del lugar y que fue donada por su familia.

Aún se mantienen las ruinas del castillo que perteneció a los antepasados de su familia en su pueblo natal. Se sabe que procedía de la antigua familia de samuráis Chiba-Usui, quienes perdieron los privilegios de que gozaban, al igual que muchas otras familias samuráis, con la abolición del feudalismo durante la Restauración Meiji.

Tenía elevadas aspiraciones y, aunque no le iba demasiado bien económicamente, viajó a Occidente y a China para ampliar sus horizontes. Usui Sensei fue autodidacta en la obtención de sus múltiples conocimientos y sin duda una persona muy inquieta espiritualmente. Llevó a cabo numerosas prácticas espirituales durante el desarrollo de los diferentes trabajos que desempeñó durante sus viajes.

Dado el contexto histórico de su nacimiento, sus variados conocimientos y su gran inquietud interior, llegó a la comprensión de que el sentido de la vida consistía en obtener el Anshin Ritusmei (安心立命), el estado máximo de paz interior donde pase lo que pase se permanece en calma. Este estado permite vivir desde la calma todo tipo de acontecimientos en la vida, positivos o negativos, con la confianza puesta en la voluntad del universo. Aunque esta comprensión intelectual constituyó su primer Satori, siguió sin poder vivirlo de verdad, ya que al enfrentarse a acontecimientos ingratos seguía perdiendo la calma.

En la búsqueda del Anshin Ritsumei practicó Zazen (座禅) durante 3 años en un templo budista de Kioto. Incapaz de alcanzar el estado que tanto anhelaba, decidió preguntar a su maestro espiritual la forma de conseguir su propósito. «Prueba a morir», fueron las lacónicas palabras del maestro. Tras reflexionar sobre el consejo, tomó la decisión de ayunar en el Monte Kurama hasta alcanzar el propósito de su búsqueda. El Monte Kurama es considerado un lugar sagrado en Japón y está situado en las afueras de Kioto. En marzo del año 11 de Taisho (1922), Usui ayunó y meditó durante 21 días arriesgando con ello su vida.

En la medianoche del día 21 sintió una conmoción muy fuerte, como si un rayo le atravesara la cabeza, y perdió la conciencia. Cuando volvió en sí comenzaba a amanecer. Se cuenta que Usui nunca había sentido un despertar como el de aquel día, su cuerpo y mente estaban rebosantes de una sensación realmente refrescante. Actualmente se comprende que cuando sintió la fuerte conmoción, su elevado estado de conciencia resonó con la conciencia cósmica y llegó a sentir: «El universo soy yo, yo soy el universo «. En ese momento vivió el «Anshin Ritsumei».

Al bajar feliz de la montaña, tropezó y se arrancó una uña de un pie. Instintivamente se aplicó las manos sobre la herida y observó cómo desaparecía el dolor. A partir de ese momento se produjeron muchas sanaciones y comprendió que se le había otorgado un don para sanar (Rei No, el don misterioso para sanar). Percibió que en cualquier lugar e instante podía conectar con el estado de «No Yo». Se dio cuenta de los efectos en las personas que conectaban a través de él y del bienestar que sentía al ser un canal.

Usui sensei quería compartir este conocimiento con quienes desearan beneficiarse de él. Al ser amante de la lectura, poseedor de muchos talentos, y un buen conocedor de los sutras budistas, la biblia cristiana, psicología, magia, el arte de los conjuros y estudios de fisonomía, pudo estructurar el Usui Reiki Ryoho (un método de sanación basado en las leyes de Rei: misterios del universo).

En abril del año 11 de la Era Taisho (1922), se mudó a Harajuku, Aoyama, en la ciudad de Tokio y fundo la Usui Reiki Ryoho Gakkai (Asociación de Usui Reiki Ryoho). Comenzó a enseñar públicamente este método al mismo tiempo que continuó dando tratamientos. Su clínica empezó a desbordarse con la gente que acudía. En septiembre del año 12 de la Era Taisho (1923), un intenso terremoto devastó el área metropolitana de Tokio, dejando una gran cantidad de heridos y damnificados. Usui sensei y sus alumnos se volcaron diariamente en ayudar a los damnificados, siendo incontable el número de personas que se beneficiaron de su entrega.

Su clínica no tardó en quedarse pequeña, lo que le impulso en febrero del año 14 de la Era Taisho (1925) a trasladarse a Nakano, en las afueras de Tokio. Su fama continuó expandiéndose y recibió invitaciones para visitar diferentes ciudades de Japón como Kure, Hiroshima y Saga, entre otras, todas eran bases de la Marina Imperial Japonesa. No sabemos cómo Usui sensei estableció vínculos con los oficiales de esta institución, pero ellos desempeñaron un papel muy importante en la difusión del Usui Reiki Ryoho. Prueba de ello es el hecho de que el segundo, tercer y quinto presidentes de la Usui Reiki Ryoho Gakkai fueron vicealmirantes y contralmirantes de la Marina Imperial.

Aunque no se cuenta con muchos más detalles sobre su vida, sabemos que llegó a tener unos 2.000 discípulos y formó a 21 maestros. Usui sensei falleció a los 62 años en una hospedería de Fukuyama, el 9 de marzo del año 15 de la Era Taisho (1926), durante su última gira por bases navales y otras ciudades. Lo último que alcanzó a cumplir antes de su viaje fue designar como segundo presidente a Juzaburo Ushida, vicealmirante de la Marina Imperial.

Gracias, gracias, gracias a sensei Mikao Usui por su legado.